Daniel Gutiérrez un rockstar que llena corazones

Daniel Gutiérrez es vocalista del grupo de Rock Mexicano, La Gusana Ciega, compositor y productor con más de 20 años de experiencia.
Daniel Gutiérrez es vocalista del grupo de Rock Mexicano, La Gusana Ciega, compositor y productor con más de 20 años de experiencia.

Daniel Gutiérrez es vocalista del grupo de Rock Mexicano, La Gusana Ciega, compositor y productor con más de 20 años de experiencia en la industria de la música, 10 discos de estudio, y uno de ellos nominado al Grammy Latino 2015 como Mejor Disco de Rock. 

También, es Director Creativo de la editora Soy Hit Publishing, socio fundador del sello discográfico y estudio de grabación Naranjada Récords y director de Pasión y Futuro A.C. cuyo objetivo es ayudar a las bandas jóvenes a entenderse como pequeñas empresas a través de talleres a nivel nacional.

Tras una sesión de fotos realizada en la Ciudad de México, en la que posó en exclusiva para ZAGAZINE, nos cuenta cómo es la vida de un Rockstar.

¿Cómo es un día en la vida de Daniel Gutiérrez?

Un día normal es muy difícil de describir. No hay rutina y todos los días pueden ser diferentes. Lo que sí, durante la semana, la vida es relativamente normal. Me levanto y llevo a mis hijos a la escuela. A partir de ahí, si tengo entrevistas o citas, me muevo por la ciudad y termino lo antes posible para estar en casa con la familia. “Pero eso no es un día normal”. Que esto suceda es el menor número de veces. 

Tener un grupo de rock hoy en día, desde la perspectiva nuestra de La Gusana Ciega, es como tener un negocio o una empresa. Hay que estar en juntas, hay que estar viendo planes a futuro, ir con contadores, abogados, hacer grabaciones … son una serie de actividades. Luego llega el fin de semana, y hay que tocar. Toda la semana la tenemos llena de actividades, y ningún día es igual que otro.

¿Qué nos puedes contar sobre el concierto en la época de los 80´s cuando Soda Stereo tocó en el UVM de Lomas Verdes?

Para mí, fue un concierto importante. Claramente fue transcendental para muchísima gente y para la sociedad de México, porque empezaban a realizarse conciertos masivos y a venir grupos. 

Era cuando los músicos empezaban a llenar estadios y canchas de fútbol. Soda Stereo tenía la magia, claridad y calidad para transmitir un mensaje y tocar el corazón de la gente. Ese fue el momento que decidí que quería hacer mi propio grupo de rock.

¿Cómo fue que comenzaste a escribir? ¿Cómo se animaron a dar ese siguiente paso como grupo musical?

Justo esa noche llegué a mi casa con una canción. En mi cabeza ya había escrito la letra, tenía la música y estaba emocionadísimo por la forma en que Soda Stereo y Gustavo Cerati me tocaron el corazón; me hicieron sentir, vibrar. Fue algo que ahora me doy cuenta que yo también quería lograr en la gente.

 Fue de tal magnitud la sensación y el sentimiento, que dije “yo quiero lograr eso en alguien”. Recuerdo que compuse la canción esa misma noche. Teníamos un grupo de covers en ese entonces. 

Al día siguiente, llegué al ensayo y les dije “chicos, tenemos que hacer nuestras propias rolas, y aquí está una”. Me acuerdo de estar tocando la canción y ver cómo todos empezaban a empacar sus cosas; el único que se quedó fue el bajista.

Porque uno estaba chavo, y haces estupideces cuando tienes 17 años".

¿Por qué la Gusana Ciega?

Porque uno estaba chavo, y haces estupideces cuando tienes 17 años. Luego, cuando tienes 48, sigues pagando las consecuencias. Era una lista de nombres, y el personaje de La Gusana Ciega me parecía divertido. 

Muchas de las canciones que escribíamos eran sobre personajes mitológicos, y La Gusana Ciega, supongo que evocó suficientes imágenes y causó rechazo en la gente alrededor, como para decir “este es el bueno, si la gente lo odia, seguro no va a pasar desapercibido”.

¿Qué pasa en el año 89´al 96´que se publica el primer álbum de la banda?, ¿Cómo fue todo este proceso de una nueva agrupación que estaba arrancando y buscando hacer las cosas diferente?

Es importante recordar y poner a la gente en contexto. No había redes sociales, prácticamente el internet estaba empezando. Las bandas tomábamos más tiempo en nuestro proceso de gestionarnos, crecer y abrirse espacios para tocar.

 Fueron años de componer, probar canciones, ir puliendo el sonido de La Gusana Ciega, y años muy frustrantes para mí. No me urgía ser famoso, sino que mi grupo funcionara, que a la gente le gustara y quisiera ir a vernos tocar.

Recuerdo que fueron años de mucho empuje, determinación por abrir nuevos espacios, y por ir a tocar. Fuimos a “N” cantidad de lugares, que a mucha gente le daría miedo entrar. 

Ahí íbamos nosotros, con nuestra guitarra y amplificador. Entonces decías “va”, y te formabas, se desconectaba el grupo anterior, te conectabas tú, y tocabas para las 15 personas que estaban tomando cerveza.

Eso era lo que te alimentaba, esas pequeñas cositas, y tomábamos todo el tiempo del mundo en poder conseguir y llamar la atención lo suficiente a la gente alrededor de nosotros, como para poder considerar grabar un disco en el 96´, cuando salió el primer disco de La Gusana Ciega, y salió de forma independiente; ninguna disquera nos quiso firmar.


¿Cómo es mantener esta química con tus compañeros dentro de la banda, y que sigan haciendo ensayos y juntas con la misma emoción e ilusión?

Nunca visualizas o imaginas las partes difíciles. Dices “vamos a hacer un grupo, nos hacemos famosos y todo va a estar muy bien”. Luego, cuando se convierte en trabajo, en algo que implica levantarte temprano, esfuerzo, si los miembros del grupo no tienen los mismos objetivos, y es lo que a veces sucede, de pronto los integrantes cambian o dejan de hacerlo con la misma pasión de ir al mismo lugar: es ahí cuando se separan los grupos. 

En nuestro caso, creo que ha sido un esfuerzo de mucho tiempo, y como resultado de madurez, determinación, amor a lo que haces, y lograr estar juntos y contentos.

En ustedes se nota en el escenario, están muy bien conectados.

Definitivamente, hay muchos grupos muy buenos, que logran subirse, tocar, e interpretar sus canciones … y no se hablan. 

En nuestro caso hay algo especial. Nos subimos emocionadísimos por el hecho de tocar y saber que hay un público que nos quiere escuchar. Nos subimos e intentamos hacer nuestra mejor interpretación.

¿Qué piensas de las bandas y su auge en el contexto de las redes sociales?

Por supuesto que es otro contexto muy diferente al que empezamos nosotros. Y tal vez hoy en día pareciera que tienes que ser famoso en redes sociales, y entonces, le pasa a muchos artistas que se hacen famosos en esas plataformas y piensan que esa es la razón por la que uno está allí. 

De pronto, los empiezan a trolear y se vienen abajo, porque piensan que ese es el boom, y eso es lo que vale. Quizás existe un piso falso gracias a la popularidad que se alcanza desde redes sociales, y no necesariamente que refleje la calidad musical o la venta de boletos. 

Yo pensaría que los artistas se siguen haciendo en la calle, para el público que está dispuesto a pagar un boleto por ir a verlos, no por poner un like, y que es gratis. Pagar un boleto es otra cosa.

¿A tus hijos les gusta tu música?, ¿Qué opinan?

Se han ido dando cuenta que La Gusana Ciega ha estado ahí para ellos. Han pasado por distintos momentos y entendimientos de qué es lo que hago. Y sí, obviamente les gusta, la van entendiendo, escuchando tal vez de distintas formas. 

La música de La Gusana Ciega está compuesta de manera que sus temas te comiencen a impactar por ahí de los 13, 14 años y de ahí en adelante. Entonces, antes de eso, la escuchas con cierta ingenuidad. Nos ha pasado con los fans más pequeñitos, que cantan canciones con mucha ingenuidad, les gustan las melodías porque son pegajosas, y de pronto empiezas a cuestionar la vida y descubrir el mundo, las mujeres o los hombres, el alcohol, el amor. 

Recuerdo a mis hijos cuando fueron al Auditorio Nacional con nosotros y estaban chiquitos todavía. De repente ahora van a otros eventos, y veo cómo les cae el veinte y un poquito de qué es lo que están viviendo.