HUIZACHEROS, TINTERILLOS Y COYOTES

El lenguaje es una forma de indagar la realidad.
El lenguaje es una forma de indagar la realidad.

Carlos Fuentes nos enseñó que al lenguaje se le debe recrear gozosa y creativamente, “el lenguaje es una forma de indagar la realidad”[1], por eso volver a palabras, términos y adjetivos usados para definir a los profesionistas, en este caso del derecho, siempre nos explican los tiempos en donde nacieron y nos abre la ventana al pasado para imaginar y disfrutar la historia, la evolución y los cambios que hoy observamos.

En los orígenes del Estado moderno, y con esto nos referimos a la época de Benito Juárez, el jurista presidente empieza a introducir gente de letras al gobierno y lo burocratiza, dando la preferencia a la razón y la técnica sobre las armas y la fuerza, así se crea la administración de justicia como actividad del Estado para poder construir una nueva realidad, construcción que sobrevivió a la dictadura de Porfirio Díaz, quien a su vez optó por ser un constructor de burocracia,  no tanto militar, sino buscó el orden y progreso; así en el Estado moderno se fortalece la profesión del abogado, haciéndose necesaria su existencia, su demanda para hacer que la ley creada por el Estado impere, quitando costumbres, usos locales, y poder formar un gobierno de leyes.

A la par de la formación de grandes abogados en universidades prestigiosas, nace un mundo alterno, un gremio de personas que ejercía el derecho pero sin título profesional: “los tinterillos y huizacheros”[2].

El tinterillo nació como auxiliar escribiente de los abogados o estudiantes de derecho que no terminaron su carrera universitaria y regresaron a su provincia con conocimientos básicos, y fue ahí donde  ejercieron el derecho, lo cual empezó como un oficio necesario; eran baratos y los buscaban los pobres.  En sus escritos usaban tinta sacada del árbol del huizache la cual era  barata,  esta tinta evidenciaba al tinterillo o huizachero ya que la hoja quedaba muy maltratada.

También usaron la palabra “coyotes”, ya que los coyotes se refugiaban del sol en  los huizaches y muchos de ellos están al acecho de algunas presas al igual que los “abogados coyotes” afuera de las cárceles en donde la familia de los presidiarios no podían pagar abogados ilustrados con altos honorarios.

Así el pueblo y el gremio empezó a identificar a los abogados sin título como los tinterillos, huizacheros o coyotes, su adjetivo era para insultar y denostar, aunque muchos de ellos dieron vida a defensas de procesados que por no haber una defensoría pública como la que tenemos hoy, eran necesarios y muy buscados, a decir de ese entonces, por “baratura”.

Cómo decía mi maestro el Doctor Salvador Cardenas, la astucia, la imaginación, la retórica, es decir, los “rollos y embrollos” de los tinterillos y huizacheros dieron vida a múltiples leyendas,  anécdotas graciosas o no del gremio, frases y chistes; de ahí se inspiró décadas posteriores a las películas graciosas como las del admirable Cantinflas “Ahí está el detalle” (1940), Si yo fuera diputado” (1952), y Un Quijote sin mancha” (1969)[3].  Ahí se recreó el lenguaje, ahí se entendió un México pintoresco pero también de instituciones que muchas de ellas se movían por estos huizacheros y tinterillos  que dicho sea de paso, para sus clientes eran “sus licenciados”.

Hoy, cuando escuches estos adjetivos en los abogados, sabrás que tienen sus orígenes en un México bronco del siglo XIX, en un México real y cotidiano, alegre y trágico.

 

 

P.D. Los seudo-abogados que pagan notas periodísticas o dan dinero a sujetos que manejan blogs para atacar y amedrentar a juzgadores con calumnias no son coyotes, son rufianes y delincuentes; esos salen fuera de este artículo.

Maestro en Derecho por la Escuela Libre de Derecho en donde tambien realizo la especialidad en Derecho Penal. Estudio la Maestría en Derecho Parlamentario por la UAEM y un diplomado en Juicios Orales. Fue Director General de Asesoria del Poder Legislativo y Coordinador de Asesores del Gobierno de Hidalgo. Es Magistrado del Tribunal de Justicia Administrativa y Doctorante por la Universidad Panamericana. Miembro del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados . Coautor del Libro “TODO COMPLIANCE” de la prestigiosa casa editorial Bosch - Wolters Kluwer, 2021 y coautor del libro “ Derecho Procesal Administrativo Mexicano, editorial “ tirant lo blanch.