Los sabores de Hidalgo, crean experiencias inolvidables: Aquiles Chávez.

Enamorado de la gastronomía hidalguense, el cocinero Aquiles Chávez adquirió su pasión por la cocina a los 16 años.
Enamorado de la gastronomía hidalguense, el cocinero Aquiles Chávez adquirió su pasión por la cocina a los 16 años.

Por Lorena Sedano

Enamorado de la gastronomía hidalguense, el cocinero Aquiles Chávez adquirió su pasión por la cocina a los 16 años y desde entonces ha deleitado hasta los paladares más exigentes con sus ricos platillos inspirados en recetas tradicionales.

En el mundo gastronómico se ha destacado por su creatividad y locura que imprime a cada una de sus recetas, mismas que también proyectan a su autor como un ser humano sensible y lleno de amor por su familia y su tierra.

En entrevista exclusiva para Zagazine, Aquiles Chávez nos abrió su corazón para platicarnos los momentos que han marcado su vida, entre ellos su inspiración para cocinar: su mamá.

Sus mejores recuerdos, dijo, son los que tiene de su infancia con su familia y sobre todo hacer guisos con su mamá, desde los frijoles de olla, una rica salsa y tortillas hechas a mano, que para él son sinónimo de comer bien.

Los sabores de mi infancia son concretamente los de Hidalgo. Yo le ayudaba a mi mamá en la cocina; a ella le encantaba cocinar y era la forma en que nos demostraba su amor, porque además siempre comimos bien, por ejemplo, la recuerdo haciendo en una ollita de barro los frijolitos con hojas de epazote, cebolla y ajo y eso es comer bien.  Para mí la relación de comer productos costosísimos no es comer bien”, detalló.

Uno de las recetas que le genera emociones, no sólo a él sino también a los comensales y que hasta la fecha conserva y es parte del menú de Sotero Restaurante, es el mole verde. Platillo que le hace recordar los festejos que cada año celebraba con su familia por motivo de su cumpleaños.

El mole verde del restaurante con guajolote y arroz, es la receta de mi madre, es el plato que de repente saca lágrimas de la gente, lo prueban y se acuerdan de la abuela o de algún momento especial o experiencia inolvidable”, puntualizó.

Apasionado de la música, en algún momento de su vida Aquiles quiso ser músico, fue hasta los 40 años que compró una guitarra, sin embargo, su vida la enfocó totalmente a la gastronomía   oficio que le ha permitido consolidar proyectos exitosos como su más querido restaurante: Sotero. Cuyo nombre es en honor a su abuelo y lo lleva tatuado en la piel.

 Yo quería ponerle ese nombre a mi chamaco, pero no me dejaron, entonces decidí nombrar así a mi restaurante. El logo tiene un significado muy especial, es un martillo, una piqueta y un cuchillo entrelazados; el martillo simboliza a mi abuelo que se dedicaba a la carpintería, la piqueta es en honor a mi padre, que es geólogo y bueno el cuchillo de la cocina”, explicó.

A través de sus artes culinarias el cocinero Aquiles cuenta historias; asegura que todo en Sotero lo son, tal es el caso de las marcas de productos hidalguenses como la Ginebra Japi, elaborado por habitantes de origen otomí del valle del mezquital y cuyos ingredientes son botánicos de la región, que a decir del chef “son los sabores de Hidalgo metidos en una botellita”.

Con un sinfín de actividades cada día, Aquiles Chávez lo inicia con un té endulzado con miel que producen en el municipio de Huasca de Ocampo y siempre optimista.

Le veo el lado amable a todo, el mundo no se me cierra tan fácilmente. Siempre he dicho que las cosas ocurren por algo, lo que recibes bueno o malo también es parte de la vida y estamos aquí justamente para aprender y afrontar esos problemas, esos retos y llenarse de ese aprendizaje”, comentó.